<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-12512347</id><updated>2009-03-02T14:54:06.570Z</updated><title type='text'>Las Cronicas de un insensato</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Diego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10532778374480030996</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>15</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12512347.post-8340026502462840904</id><published>2007-10-22T13:15:00.001+01:00</published><updated>2007-10-22T13:15:44.488+01:00</updated><title type='text'>Sentimientos enterrados</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La luz de la luna llena ilumina una noche más los alrededores del Mercado de Delos. En las calles, apenas algo de viento susurra entre las piedras y el adobe, los edificios se apilan unos junto a otros bajo la azulada oscuridad de un nuevo amanecer. Un primer rayo de luz se abre paso tímidamente para dar la bienvenida al nuevo día, iluminando la hoja de una espada apoyada contra la lona de una tienda. Junto a ella, los ronquidos del guardia pretoriano que debería estar custodiando las instalaciones del mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun no atruenan las voces de los mercaderes, aun no tintinean las cadenas de los esclavos, ni compiten los gritos de los esclavistas discutiendo el precio de alguna bella jovencita, pero entre los ecos de sus propios pasos, un anciano se adentra en la zona del mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guardia, por su parte, sigue haciendo resoplar sus labios mientras duerme. No se despierta ni cuando el otro hombre pasa frente a él en dirección a la tribuna de esclavos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su camino, el hombre, de unos 60 años, con arreglada barba blanquecina y con una túnica clara, pasa frente a las columnas donde son atados los esclavos y junto a la arena en la que entrenan los gladiadores. Se detiene un instante, aun percibe el olor de la sangre, el olor del sudor, la arena y la asfixiante horca de la muerte. La noche anterior algún infeliz había perecido en la arena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sabía porque recordaba aun el olor de la victoria, la viscosidad de la sangre del contrario, el doloroso placer de arrebatar a otro la vida. Podía oler la muerte, podía sentirla pegajosa y putrefacta sobre su piel, entre las yemas de sus dedos, en las palmas de las manos o embarrada en su corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sabía porque él una vez probó lo que te hace sentir el filo helado de una espada; reconocía el aroma de la muerte porque hace tiempo la tuvo tan cerca que pudo sentirla en sus manos y saborearla con amarga superioridad en su paladar. Lo sabía porque una vez, hace tiempo, levantó la ira de su fuerza, empuñó firme la espada de la venganza y humilló a muerte a quienes le habían humillado antes. Sentía todo esto, recordaba tantas sensaciones al sentir aquel inconfundible aroma a muerte porque luchó junto a Euno en Sicilia, porque él, humillado y maltratado, se unió a la Primera Revuelta de esclavos en Sicilia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano extrajo de su túnica un pequeño pergamino que desenrolló con pulso tembloroso. Miró a su alrededor, buscando un lugar donde sentarse. Se sentía mareado, con pequeñas náuseas. Movió la cabeza resignado y como si estuviera diciéndose algo a sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente encontró una pequeña columna rota y se sentó sobre ella. Descalzó sus sandalias y hundió despacio sus pies en la arena. Bajo la primera capa de arena enfriada por la noche, latía aun la arena caliente de los enfrentamientos de última hora de la tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miró a su alrededor: la luz avanzaba rauda entre los recovecos del enorme mercado de Delos, aun vacío y con un silencio sólo roto por los ronquidos del guardia. El anciano comenzó a leer el papiro:&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12512347-8340026502462840904?l=cronicas-insensato.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/8340026502462840904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/8340026502462840904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/2007/10/sentimientos-enterrados.html' title='Sentimientos enterrados'/><author><name>Paul</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14759052362707883920</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='01699849651580166613'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12512347.post-7160817949965347199</id><published>2007-10-22T13:14:00.000+01:00</published><updated>2007-10-22T13:18:32.034+01:00</updated><title type='text'>Sentimientos enterrados II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;No pretendo que estas palabras lleguen a ningún sitio, el único puerto al que anhelo que arriben mis pensamientos es al olvido de la historia, a la esperanza del perdón o a la frustración del silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si estás leyendo esto quizá convenga que conozcas mi historia, que participes en el horror que padecí para que yo pueda liberarme del yugo que me impide vivir hoy mi vida. No quiero abandonar este mundo con tan pesada carga en mi corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bastará con decir que me llamaban Marco, y que nací en los años de la república en que el mercado de Delos extendía a diario miles de esclavos para ser comprados, vendidos, regalados y humillados. Pero no nací esclavo, mi madre no era esclava y no robé ni maté para terminar siendo siervo de un señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luché por mi patria en la Tercera Guerra Macedónica y fui hecho prisionero por las tropas romanas. Cientos de prisioneros fuimos apilados en pocilgas, obligados a caminar kilómetros de distancia bajo la lluvia o bajo el sol, sin apenas alimento o bebida. Llegamos al mercado de Delos en el silencio del amanecer, antes de que el bullicio nos envolviera, antes de que pasáramos de mano en mano tocados, golpeados, escupidos e insultados por impasibles comerciantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos trataron como escoria, como basura romana, como un asqueroso instrumento cuyo defecto fuera la capacidad de hablar o razonar. Nos expusieron frente al público, completamente desnudos, marcados por guirnaldas o pintura en nuestros cuerpos para diferenciar nuestra procedencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se cómo pasó, pero se que entre tanto alboroto, entre tanta humillación y deprimencia, vi una luz de esperanza entre la multitud. Llegó en una nueva remesa de esclavos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Recién llegados de las costas Mediterráneas!”, vociferaban los comerciantes. Más tarde descubrí que aquello significaba que habían sido raptados por piratas y utilizados luego como intercambio o trueque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entre ellos donde encontré sus ojos. Unos enormes y profundos ojos negros que se cruzaron con los míos cuando ambos retirábamos nuestra cabeza asqueados por el trato recibido. Fue solo un segundo, pero lo suficiente como para hacerme sentir esperanza. No volví a verla durante un tiempo, aunque la tuve siempre presente en mis plegarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó el tiempo y fui comprado por un señor de Enna. El propietario de una de las mayores explotaciones latifundistas de esta ciudad siciliana. Por desgracia, no entré como sirvo en su hogar, sino sólo en sus tierras, en las que me obligaron a trabajar día y noche apenas sin descanso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La crueldad del trato recibido jamás la hubiera imaginado capaz de un ser humano. No sólo nos gritaban, insultaban y azotaban en el trabajo, sino que debíamos permanecer encadenados y atados muchas veces durante horas de trabajo bajo el sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cadenas ardían y abrasaban nuestras manos, nuestros cuellos o nuestras muñecas. Tampoco recibíamos alimento, y apenas, de vez en cuando, algún trapo sucio como vestidura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos de mis compañeros, muchos de los esclavos que servían a mi lado, se refugiaron en el pillaje, en los robos y la violencia. Yo aun era dueño de mi razón, aun era dueño de mi cabeza, aunque empezaba a crecer un extraño sentimiento de odio e incomprensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, lo peor de todo no eran estas sensaciones. Lo peor era sufrir los abusos de los dueños, que castigaban a diario a algún esclavo por el placer que la superioridad les hacía sentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, mientras trabajábamos en las tierras, tuve que ir a por unas herramientas al trastero y allí encontré al dueño violando a una joven esclava. Aquello ya no me sorprendía, puesto que era habitual ver este tipo de aberraciones. Sin embargo, esta vez algo hizo que me estremeciera de odio.&lt;/span&gt; &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12512347-7160817949965347199?l=cronicas-insensato.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/7160817949965347199'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/7160817949965347199'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/2007/10/sentimientos-enterrados-i-i.html' title='Sentimientos enterrados II'/><author><name>Paul</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14759052362707883920</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='01699849651580166613'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12512347.post-3687522865022752335</id><published>2007-10-22T13:12:00.000+01:00</published><updated>2007-10-22T13:18:48.731+01:00</updated><title type='text'>Sentimientos enterrados  III</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Aquellos enormes y profundos ojos negros lloraban ahora enrojecidos de rabia, dolor y vergüenza. La joven que me había dado esperanzas en el mercado estaba siendo violada por aquel cerdo al que me obligaban a llamar “amo”. La rabia de la impotencia hizo nacer en mi interior sentimientos impronunciables que pronto, sin yo saberlo aun, iba a poder explayar en toda su crueldad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecé a darme cuenta de que el maltrato y la superioridad de los amos no eran inexplicables, puesto que moría de ganas por esclavizar a mi amo para hacerle sentir lo que él nos hacía a todos nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inicié una relación ocular con aquella mujer, pues la rebajaron del hogar al trabajo en las tierras por haber rechazado al amo y por “obligarle” a abusar de ella. Sin embargo, nunca podíamos estar lo suficientemente cerca como para hablar y conocernos. Pero eso no fue impedimento para que nos entendiéramos, para que nos transmitiéramos ánimo, afecto e incluso amor en nuestras miradas. A los pocos días la amaba con tanta fuerza como amaba el anhelo de mi libertad; a las pocas semanas se hizo tan importante sentir sus ojos que sin ellos moriría por la desesperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entre todo aquello, una tarde de tormenta, con todos los esclavos medio desnudos, embarrados y sin haber almorzado, se extendió entre todos el rumor de que un grupo de esclavos sirios se había levantado en la ciudad y que un tal Euno les dirigía en un enfrentamiento por la dignidad y la libertad de todos los esclavos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se decía que veía el futuro y que los dioses se le habían aparecido para anunciar que dejaría de ser esclavo y se alzaría como rey. Esa misma noche, abandonamos la ciudad y nos reunimos con Euno en las afueras. Una vez fuimos bastantes en número como para hacer el suficiente daño, regresamos con toda nuestra ira y todo el odio acumulado hacia quienes nos habían privado de la libertad, contra quienes nos habían acribillado a improperios, golpes y abusos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acudí junto con mis compañeros a nuestras tierras, donde encontramos a nuestro señor aterrado por nuestra presencia. Al llegar, contemplé destrozado el cuerpo amoratado y ensangrentado de la dueña de los arrebatadores ojos negros que me habían dado vida en este tiempo. Ella no había podido escapar con todos los esclavos, y había sufrido la desesperada reacción de un hombre que intuía su destino en esta revuelta: la muerte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo de esclavos había acordado humillarle y maltratarle antes de acabar con su vida pero yo sentía algo en mi interior que no paraba de crecer y que me impulsó a hacer un acto brutal que jamás pensé poder realizar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le empujé contra el suelo y allí, indefenso, desarmado, y suplicando por su miserable vida, hundí la fría hoja metálica en su pecho, mirándole a los ojos sin parpadear mientras veía la luz ansiosa de mis ojos reflejada en la apagada repugnancia de su mirada desfallecida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enseguida acudí junto a la mujer que amaba y que temblaba ensangrentada en el suelo. Sus ojos ya no eran tan negros, su mirada no era tan profunda, y el sentimiento de esperanza al verla había desaparecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La abracé con fuerza ante la convicción de que había sido golpeada casi hasta la muerte y ella, convencida de que iba a morir en mis brazos, abrió sus labios enrojecidos e hinchados para susurrarme las palabras de mi brutal sentencia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Podías haber elijo la libertad de una vida sin ataduras, pero elegiste la esclavitud de la venganza”&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12512347-3687522865022752335?l=cronicas-insensato.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/3687522865022752335'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/3687522865022752335'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/2007/10/sentimientos-enterrados-i-i-i.html' title='Sentimientos enterrados  III'/><author><name>Paul</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14759052362707883920</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='01699849651580166613'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12512347.post-1899756261515692688</id><published>2007-10-22T13:01:00.000+01:00</published><updated>2007-10-22T13:18:59.459+01:00</updated><title type='text'>Sentimientos Enterrados    IV</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Me habían insultado, agredido, humillado y utilizado durante todo este tiempo de esclavitud, pero aquella única frase fue mas dura que cualquier latigazo padecido; el dolor que me produjeron sus palabras se quemó bajo mi piel con más fuerza que el calor abrasador de las cadenas al sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi razón y mi humanidad, mi mente y mi corazón se fundieron en un único sentimiento: la ira de la vergüenza. Segundos después los ojos de aquella mujer sin nombre se hundieron en una oscuridad de la que jamás volverían a resurgir. El odio y la vergüenza, la ira y la deshonra ardían en mis venas con fuerza incontenible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la revuelta estaba a punto de fracasar, conseguí huir de la ciudad y escapar de la tierra de Roma pagando a los piratas con mercancía robada. Regresé a mi tierra, donde llegaron las noticias de la derrota de la primera revuelta de esclavos de Sicilia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora tengo una nueva vida, pero no he sido capaz de contarle a nadie lo que viví en Sicilia. Sin embargo, no puedo evitar el olor de la muerte, el sentimiento de superioridad y amargura, de pasión y deshumanización que otorga robarle la vida a alguien.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento una lágrima calló en el pergamino. Marco no podía aguantar apenas la respiración. Enrolló de nuevo el texto y lo enterró bajo la arena de aquel mercado en el que comenzó el principio de su esclavitud, una esclavitud que no solo vivió sólo atado a sus cadenas, sino que le hizo morir como ser humano. No cuando fue usado como objeto en un mercado romano, ni cuando trabjaó sin descanso bajo el sol o la lluvia, no cuando fue golpeado con impunidad, si no cuando decidió ser esclavo de la ira y el odio, cuando cambió las cadenas del trabajo por las ataduras de la venganza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marco se giró cuando los primeros mercaderes llegaban al mercado, cuando los ronquidos del guardia daban paso al tintineo de las cadenas, y abandonó el lugar con la esperanza de dejar atrás, enterradas bajo la arena, las cadenas que más vidas han arrebatado en la historia de la esclavitud: el odio y la venganza del ser humano. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12512347-1899756261515692688?l=cronicas-insensato.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/1899756261515692688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/1899756261515692688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/2007/10/sentimientos-enterrados-i-v.html' title='Sentimientos Enterrados    IV'/><author><name>Paul</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14759052362707883920</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='01699849651580166613'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12512347.post-116533066597969026</id><published>2006-12-05T14:56:00.000Z</published><updated>2006-12-05T14:57:46.000Z</updated><title type='text'>CONTRADICCIÓN</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Siento que el cuerpo no responde a mi mente, siento que mi mente no responde a mi corazón, siento que mi corazón no me responde a mí, porque  mi corazón responde a unos ojos, a una sonrisa, a un alma que no es la mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo puede alguien besar un sueño? ¿Es posible sentir lo que no es real? No se cómo conseguir rozar lo que no tiene tacto, no puedo ver algo que no existe, por más que mis deseos quieran convertirlo en realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo besar unos labios que no me corresponden, no puedo acariciar un cuerpo que no me desea, no puedo expresar lo que mis labios quieren gritar, pero sí puedo sentir lo que desde el principio supe que no debía sentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cuerpo ama un imposible, lucha mi corazón por una utopía, mis besos se desvanecen en el aire y los arrastra el tiempo hacia el olvido. Supe que no podía sentir, supe que aquello no era para mí, porque no puede un mortal tocar el cielo, igual que no puede tocarse un sueño, una ilusión o un sentimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo, yo puedo tocar la ilusión de ese sueño, puedo recordar su perfume y sentir su tacto, pero con la inconsciente conciencia de que es un sueño, una ilusión creada por mi mente en un mar de confusiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo, a pesar de la decepción, esta vez mi mente no parece desgarrada, esta vez parece que mi vista no va a nublarse con dolor derramado. Esta vez, asumo la decepción como un paso más en mi vida, como un escalón más hacia una vida de sueños e ilusiones que espero algún día puedan hacerse realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá te preguntes por qué hago esto, de qué me sirven tantas palabras y tanto empeño por plasmarlas en un papel. Pero por desgracia, la respuesta es tan incierta y contradictoria como nuestra situación. No pretendo conseguir nada con esto, ni siquiera hace falta que lo leas, ni que sepas que todo esto es por ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando quiero llorar de rabia pero lo que siento me hace sonreír; cuando quiero gritar que mi corazón puede ser tuyo y tengo que susurrarlo en la soledad de mi habitación; cuando necesito despedirme con un "te quiero" y solo puedo decir "mañana nos vemos", necesito estallar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me doy cuenta de que debería dejar de creer que puedo besar un sueño, cuando aprendo a no soñar con lo que no puedo alcanzar, necesito expresar, sea como sea, toda esa pasión contenida, todos esos sentimientos que provocas en mi y que debo contener por tantas razones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo, te quiero, y no me importa que mis sentimientos tengan que desvanecerse en la locura de la tristeza. Porque tu sonrisa y tu dulzura me imprimen sentimientos de libertad, porque lo que siento por ti me da alas para volar contra el viento, y al fin, todo lo que siento, tanta rabia y decepción, no menguan la fuerza de tu mirada, no apagan el fuego de mi pasión, y mucho menos anulan la magia de lo que siento a tu lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquí es donde reside la gran contradicción, esencia y motor de toda mi vida: la gran decepción por querer alcanzar un sueño imposible es contrarrestada por la belleza de lo que me haces sentir.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12512347-116533066597969026?l=cronicas-insensato.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/116533066597969026'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/116533066597969026'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/2006/12/contradiccin.html' title='CONTRADICCIÓN'/><author><name>Diego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10532778374480030996</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06000520864589129037'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12512347.post-115917821758837979</id><published>2006-09-25T10:55:00.000+01:00</published><updated>2006-09-26T00:29:13.543+01:00</updated><title type='text'>CÓRPORE INSEPULTO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El cielo azulado anunciaba un nuevo día. La noche se desvanecía poco a poco mientras el viento helado de Marzo silbaba entre los cipreses del cementerio de Salamanca. Ocultas por la oscuridad, unas sombras se escurrían silenciosas entre lápidas y panteones. Ajeno a este movimiento, el guarda de seguridad roncaba balanceándose en su pequeña e incómoda silla cuando algo le despertó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Malditos gatos! ¡Cuando os coja os vais a enterar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero al acercarse a los escurridizos gatos que cada noche merodeaban por el cementerio, descubrió que todos estaban dormidos y acurrucados para darse calor unos a otros. Tan solo el leve ronroneo de uno de ellos alteraba el silencio. El vigilante miraba extrañado dejando escapar pequeñas bocanadas de bao por su boca en cada respiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces volvió a oírlo. Esta vez más nítido, más cercano, pero con un extraño eco que se desvanecía distanciándose en la lejanía. Parecía un chillido, un gemido. Pero no le pareció un grito de auxilio, sino de desesperación. No sabía muy bien por qué, pero sentía algo extraño, y a la vez, sorprendentemente familiar en aquel grito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agudizó el oído y esperó, conteniendo el aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silencio. Tan solo silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se frotó los ojos y maldijo en silencio la neblina que parecía difuminar su vista. Se sentía algo aturdido, como si el cuerpo no le reaccionara con suficiente rapidez. Sin mover un solo centímetro su posición, recorrió con la vista de izquierda a derecha todo lo que el haz de luz de la linterna le permitía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silencio de nuevo: escalofriante, absoluto, sepulcral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Envuelto en aquella oscura nebulosa de silencio esperó inquieto. Y por fin volvió el melódico susurro de las copas de los árboles, el ronroneo de los gatos y el leve aullido del viento helado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconfortado ante este atisbo de extraña normalidad, se relajó y suspiró. Pero entonces volvió a escucharlo. Ahora, el gemido se extinguió en el silencio, como si hubieran cortado su propagación con brusquedad. Pero en esta ocasión el guarda no se detuvo a ver si oía algo más o no; se lanzó corriendo hacia el lugar en el que creía haber oído el desgarrador gemido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las lápidas relampagueaban a izquierda y derecha como fogonazos borrosos en su carrera hacia el origen del grito. Pero llegó tarde. Bajo un enorme ciprés ardía el fuego de una antorcha. Junto a las llamas se alzaba un montículo de arena, cuatro palas de excavar y un confuso revoltijo de huellas en la arena. A pocos pasos de todo ello, se hundía una fosa en la que el vigilante encontró el cuerpo sin vida de una persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro se ocultaba bajo una capucha negra que dejaba entrever a la altura del cuello una herida ensangrentada. El resto del cuerpo, extendido dentro de un ataúd, permanecía oculto bajo un traje negro de Semana Santa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vigilante había apartado la vista del cuerpo en cuanto se percató de lo que era. Pero se forzó a mirar de nuevo para comprobar si estaba muerto o tan solo inconsciente. Por desgracia para él, esta segunda visión no dejaba lugar a dudas: el cuerpo tenía una figura clavada en el pecho, y las dos manos agarraban el objeto recubiertas de una sangre que aún fluía despacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dante, guardia y enterrador del cementerio, no podía creer lo que la antorcha reflejaba en sus ojos. La figura que el cuerpo tenía clavada parecía una pequeña pala de excavar plateada. Incluso creyó ver una escritura grabada en la figura, pero no alcanzaba a verlo con claridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miró a su alrededor intentando descubrir algo más. Pero no encontró nada. Sin embargo, sus ojos volvieron a fijarse en el cadáver: extrañado, y sintiendo un escalofrío, se percató de que el cadáver usaba sus mismos zapatos, incluso estimó que calzaría su mismo pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, abrió los ojos impresionado, como si hubiera descubierto algo. Y su expresión de incredulidad se tornó en una terrorífica expresión de horror: un terror incompresible le hizo tambalear, un miedo que era incapaz de comprender, incapaz de creer, pero que, sin embargo, le estaba matando por dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era posible. Pero... Ahí estaba, era ese, sin duda... Pero, ¿cómo? Miró su mano en la oscuridad, el temblor que invadía su cuerpo hizo brillar algo entre sus dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una sortija que había sido forjada y tallada para su abuelo antes de la Guerra, como símbolo inequívoco de identidad en caso de ser muerto en batalla. La única que existía era la que brilló entre los dedos del abuelo, la que ahora permanecía anclada a los dedos de Dante. Era imposible que existiera otro igual. Imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte golpe le aturdió la cabeza, cerró los ojos del dolor y durante ese breve parpadeo decenas de imágenes centellearon en su mente: un cofrade encapuchado, lápidas, una antorcha, forcejeos, amenazas, golpes, gritos y...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió de nuevo los ojos. Asustado y desorientado, se giroó a su alrededor, pero nada ni nadie habían golpeado su cabeza. Aún así se sintió desestabilizado, trastabilló y cayó al suelo. Todo se hacia borroso. La antorcha del suelo se retorcía desenfocada y se mezclaba con los cipreses y las lápidas. Consiguió arrastrarse hasta la fosa y se dejó caer en el ataúd, guiado por una extraña y aterradora sensación que paralizaba su aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se tumbó como pudo sobre el cadáver. Miró el anillo que brillaba con luz tenue en los sangrientos dedos del cadáver y después dirigió la mirada al que temblaba  en su dedo anular. Un certero escalofrío le recorrió entonces la nuca hundiendo su ánimo. Durante unos segundos permaneció inmóvil, mirando la figura que el cadáver tenía clavada en el pecho: “Córpore insepulto” rezaba la pala de excavar forjada en lo que parecía auténtica plata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las letras bailaron borrosas ante los ojos de Dante. Poco a poco, la oscuridad inundaba su alma, paralizando su cuerpo y helando su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reunió fuerzas durante unos segundos, temblando, decidido a comprobar la identidad del cuerpo asesinado. Por fin alzó con su mano la capucha, aunque sentía una macabra certeza de lo que encontraría bajo ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aterrado como jamás creyó que podría estarlo, y con todo a su alrededor borroso, lanzó un desgarrado grito reuniendo las pocas fuerzas que le quedaban. Bajo la máscara se ocultaba el rostro de un muerto, el rostro de alguien cuyo corazón no volvería a latir jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su propio rostro.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12512347-115917821758837979?l=cronicas-insensato.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/115917821758837979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/115917821758837979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/2006/09/crpore-insepulto.html' title='CÓRPORE INSEPULTO'/><author><name>Diego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10532778374480030996</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06000520864589129037'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12512347.post-115478796715380709</id><published>2006-08-05T15:20:00.000+01:00</published><updated>2006-08-07T15:12:55.490+01:00</updated><title type='text'>Ha nacido en mí</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¿Por qué una mirada me estremece? ¿Por qué un susurro me derrite? Es más... ¿Por qué &lt;strong&gt;ese&lt;/strong&gt; susurro? ¿Por qué &lt;strong&gt;esos&lt;/strong&gt; ojos? ¿Por qué &lt;strong&gt;esos&lt;/strong&gt; labios gritan mi nombre cuando mi corazón quiere recubrirse de hielo?&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Hay momentos en los que una persona siente que está bien, momentos en los que en apariencia todo es como uno podía esperar que fuera. Momentos en que el alcohol ahoga tus miedos, en que uno cree tenerlo todo, en que se engaña sin ser consciente de lo que bulle en su interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a veces esos momentos, esos espejismos, son masacrados por la oscuridad de la noche, por la intimidad de tus pensamientos, por la soledad de tu mente. Son momentos en los que te sorprendes buscando unos labios que no encuentras junto a tu almohada, momentos en que una canción te inunda de lágrimas, en que los recuerdos te persiguen y pierdes la mirada en pensamientos melancólicos que al final no llevan a nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Momentos en los que descubres a quién amaste, a quién odias, y a quién añoras. Momentos en que desearías que esa persona borrara tus lágrimas con un beso; en que tiemblas al recordar su olor, en que te derrumbas indefenso ante un sentimiento que te invade.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esos momentos, algo surge de tu interior y te hace estremecer. A veces es una imagen, el recuerdo de alguien que te llegó muy adentro; la añoranza de alguien que se ha marchado, que está a punto de marchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces es algo más abstracto: quizá el miedo a perder algo que aunque no te des cuenta, aunque te engañes a ti mismo, sabes que no puedes evitar estar anclado a ello. Quizá el miedo sea aun más peligroso, pues lo que temes, lo que te hace detener tus actos y replantear tus sentimientos, es el miedo a sentir algo que sabes no deberías sentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá, en ocasiones, aquello que nos estremece no es más que una mirada. La fuerza de unos ojos que a la mayoría pasa inadvertidos; los mismos que, quizá para esa inquieta locura interior que todos tenemos dentro sea algo más que unos ojos; los mismos que, quizá para ti, sean algo más que una mirada, más que una expresión.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4016/1034/1600/mirada2.0.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá, para ti, sea una guía, un eslabón al que aferrar tu amor, un precipicio al que no temer asomarse, un fuego con el que no temer quemarse. Un lugar, quizá, en el que tus temores y prejuicios, tus pasiones y deseos, tus sentimientos y emociones puedan ser rescatados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá, para ti, esos ojos sean un deseo, algo que hace tambalear tu cuerpo, que seca tu boca y acelera peligrosamente tu corazón; la luz que necesitabas para salir de la melancolía que se aferraba a tu pasado. Una mirada, quizá, sea capaz de llevarte a mundos que nunca habías pensado que podrías alcanzar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, cuando menos te lo esperas, una mirada te atrapa y vapulea la mente hasta hacerte caer rendido a ella. Te hace admirarla, quizá, incluso, amarla. El poder de una mirada puede hacer titubear toda esa seguridad, toda esa aparente estabilidad de alguien que se creía frío, estable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces hasta el más sensible, hasta el más romántico, se oculta bajo un manto de frialdad por miedo a sentirse herido de nuevo, por miedo a entregar su corazón a falsas verdades. Quizá la punzada de la mentira haya mellado la fuerza del que una vez fue indestructible corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otras ocasiones, eso que nos estremece es una sonrisa, una palabra, una caricia, un beso... Todas nos provocan sensaciones, torrentes de sentimientos que a veces no podemos dominar. Un beso, una caricia, dados en el momento apropiado pueden salvar una vida, pueden hundir otra, y sin embargo, la mayoría de las personas habrán pasado por alto sus devastadores efectos. Porque tú, sólo tú, fuiste culpable de la vida o muerte de un sentimiento que ya nunca olvidarás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esa es la magia de los sentimientos; es la magia que se esconde en los besos, que espera en las caricias. Es la magia de darlo todo por tu sueño, de nadar contracorriente, de luchar contra molinos y gigantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No importan cuan altos sean esos gigantes, cuan fuertes y resistentes parezcan los molinos, porque los sentimientos no se detienen ante las dificultades. Avanzarán, a rastras, desgarrando su pasión, desangrando su amor por encontrar por fin lo que anhelan. Pero a veces, cegados por la ilusión de la felicidad, los sentimientos, concienzudos y luchadores, morirán en la arena tras la dura batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No importa el duro empeño que hayas demostrado para crear un muro ante los demás; porque hay miradas que pueden atravesarlo, caricias que pueden derruirlo y besos que pueden terminar reventándolo en mil pedazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedazos que a veces se mezclan con los restos de un corazón maldito; pedazos que nacieron entre dos manos encontradas; que arden en labios cruzados y que morirán con un corazón desangrado de dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces ¿Por qué estremecerme con esa mirada? ¿Por qué derretirme con ese susurro? ¿Por qué esos labios solo gritan mi nombre? Preguntas inútiles, al fin, pues haga lo que haga, la magia de los sentimientos ya ha nacido en mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque yo, solo yo, soy culpable de su nacimiento; y yo, solo yo, sufriré su muerte en silencio. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12512347-115478796715380709?l=cronicas-insensato.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/feeds/115478796715380709/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=12512347&amp;postID=115478796715380709&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/115478796715380709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/115478796715380709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/2006/08/ha-nacido-en-m.html' title='Ha nacido en mí'/><author><name>Diego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10532778374480030996</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06000520864589129037'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12512347.post-115446194521585507</id><published>2006-08-01T20:49:00.000+01:00</published><updated>2006-08-02T03:37:14.746+01:00</updated><title type='text'>Carta Extraviada</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Mi Condesa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribo estas líneas encerrado en mis aposentos, algo frustrado y ansioso; no veo el momento de que esto termine y por fin seamos libres por completo. Son muchos los que parecen no sufrir el menor atisbo de miedo ante mí, ante nosotros. ¿Qué hacer, mi señora? ¿Qué más hacer en este mundo para ser de nuevo respetados? Los humanos nos ridiculizan, nos utilizan como simples comparsas de su triste teatro de felicidad. No creen en nuestra existencia, no creen en nuestro poder. Tan solo en el suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no lo entiendo. Después de lo que usted hizo conmigo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anhelo el sabor de su sangre, mi señora. Recuerdo el filo dulce de sus colmillos perforando mi cuello. Sus dientes clavados en mí con fuerza animal, desangrando mi cuerpo entre mortíferos espasmos. Recuerdo que la sangre caía por el cuello, y que su lengua no quiso desaprovechar tan dulce manjar. Recuerdo su mirada de ansiedad, sus ojos profundos que me miraban con obscena locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los colmillos y los labios ensangrentados me besó. Y sin saber cómo ni por qué estaba yo haciendo aquello, la aparté de mi boca y mordí su cuello. Chupé con una fuerza animal como jamás había creído alcanzar, derramando entre mis dientes su sangre que me daba vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel día hizo de mi una máquina, una bestia de poder, dominio y atracción. Yo siempre había deseado algo así. ¿Por qué entonces? ¿Por qué esa falta de fe en nosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso los humanos no se dan cuenta de que bajo su capa de superficial seguridad se esconde uno de nosotros? ¿Acaso están seguros en su mundo? ¿Por qué creen tener el poder de controlarnos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros dominamos las fuerzas de la naturaleza, gustamos de tempestades y tormentas, nos movemos entre las bestias de este mundo, nos guiamos por las mismas oscuras y perversas pasiones día tras día. Las mismas que día tras día alimentan el fuero interno de los humanos; las mismas que día tras día reprimen en pro de la ética y la moral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noche tras noche, nosotros, los vampiros, convertimos a los humanos en armas más poderosas; en imparables máquinas depredadoras, en bestias lascivas de irrefrenable capacidad de seducción. Todos ellos lo desean; todos y cada uno de los insignificantes humanos anhelan nuestro poder de matar, la satisfacción de la dominación. Todos. Todos esos despreciables mentirosos que dicen poseer moral, guiarse por la ética o por sus creencias religiosas, no son más que mojigatos reprimidos que no pueden satisfacer sus verdaderos deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oscuros, tétricos, perversos y retorcidamente humanos. Malvados, lascivos y crueles. Cada hombre, mujer y niño de este planeta mataría por alcanzar nuestro impune poder. En ese mundo cruel en el que viven, atestado de bárbaras batallas, manipuladores gobiernos oprimiendo en defensa de una libertad limitada, indefensos ante la fuerza de la todopoderosa naturaleza… han creído poseer el control absoluto sobre la faz de la tierra. Ese poder, por el que se enfrentan, miserables, entre ellos, puede ser arrebatado por una raza superior: la nuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus oscuros y reprimidos pensamientos nos preparan el camino a la victoria y la supremacía sobre la tierra. Los humanos, en su insaciable espíritu científico, continúan aumentando su capacidad destructiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una inteligencia tan cegada por sus ansias de poder y una población tan absorta en las manipulaciones de sus líderes, no tardará en llevarse a sí misma a la autodestrucción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando eso ocurra, el mundo será un caos de sombras y tinieblas en el que dominaremos con hegemónica crueldad. Extenderemos nuestras garras y saciaremos nuestros instintos con las más bellas y hermosas mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Devoraremos los jugosos cuerpos de los hombres, chupando con ansia rebelde sus cuellos y lamiendo cada gota de su cálida sangre hasta despertar nuestros instintos sexuales. Nos embriagaremos con el sabor de las mujeres, chupando sus vírgenes cuerpos con el más dulce salvajismo. La sangre vil y adictiva de los hombres correrá por nuestro interior impregnándonos de su hedor y arrogancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, mi señora, liberaremos todas sus pasiones reprimidas para otorgarles la impunidad de nuestro poder. No habrán existido tiempos mejores para nuestra raza; tiempos en los que los hombres nos temerán, en que sus mujeres llorarán aterradas por nuestra presencia; tiempos en que la sola pronunciación de la palabra “vampiro” hiele la sangre de cada mísera criatura que pueble este condenado planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombres se hieren entre ellos: se desprecian, engañan, manipulan y masacran. No veo el momento en que su avaricia y egoísmo les derroque como “raza superior” y deje paso al Imperio: construido lentamente desde las entrañas del propio sistema humano, filtrándonos por las cada vez más gruesas grietas de una sociedad desgastada por el peso del poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se que existe ese Imperio, que espera el fin de la poca decencia humana de este planeta para atacar esos cimientos a punto de desplomarse. No he visto líderes de ese imperio, no se en que momento se forjó ni cómo se organiza, pero cada día lo noto más cercano, más presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin seremos respetados, por fin seremos verdaderamente superiores. Lo que me hace temer es que el nacimiento del Imperio no depende sólo de nuestra superioridad física, sino que, lastrados por la inferioridad numérica, dependamos de su debacle para alzarnos sobre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, cada día que leo los periódicos, que veo sus noticiarios, que huelo su repugnancia desde mi ventana, es más palpable la inconsciente muerte de esta raza marchita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué será de nosotros ahora? En estos tiempos en los que el hombre se dirige a su propio fin, al término de su ignorante felicidad, al caos absoluto que reinará como en los tiempos más oscuros de su historia... ¿Qué será de una raza que parece haber sido olvidada y ridiculizada? ¿Qué será de todos nosotros? De Nuestro latente imperio, nuestros poderes, nuestras armas... Qué será de nuestra existencia si no tenemos la oportunidad de resurgir en el caos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vos, mi señora, debéis conocer nuestro destino; ¿Es acaso nuestro sino caer con el desplome de la civilización humana? O, ¿quizá, por el contrario, sea ese el inicio de una nueva época de hegemonía vampírica? Hasta que el futuro llegue, hasta que sus palabras lleguen a mi, descansaré en mi ataúd a la espera de la autodestrucción humana, para dar comienzo al reinado de las sombras... &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wilhel Murnaut&lt;br /&gt;Zugspitze, Alemania.&lt;br /&gt;28 de Diciembre del 2005.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12512347-115446194521585507?l=cronicas-insensato.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/feeds/115446194521585507/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=12512347&amp;postID=115446194521585507&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/115446194521585507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/115446194521585507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/2006/08/carta-extraviada.html' title='Carta Extraviada'/><author><name>Diego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10532778374480030996</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06000520864589129037'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12512347.post-112726295959326713</id><published>2005-09-21T01:27:00.000+01:00</published><updated>2005-09-21T14:29:51.043+01:00</updated><title type='text'>MI DULCE TRAIDORA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál es el final de una historia? ¿Cómo afirmar que la muerte es el fin si nadie ha vuelto de ella para contarlo? ¿Acaba una relación con un “adiós”? ¿Empieza con un “te quiero”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué no puedo llorar? ¿Qué queda cuando no queda nada? ¿Qué hacer cuando sé que sientes lo mismo? ¿Qué hacer cuando tu consuelo es tu tormento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos de la madrugada y no puedo contactar contigo. Mala señal, jamás te desconectas del mundo, jamás te alejas de mí. Tan solo cuando los problemas te ahogan, cuando alguien te ha destrozado el corazón. Y esta vez yo soy el culpable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesito llorar, el cuerpo me lo pide. La mente lo necesita, el corazón sangra por ti, y tú abrazas tu estrella empapada de lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tus lagrimas, ¿Cuántas veces las viste brotar en un año? ¿Por qué no te das cuenta de que tanto dolor puede evitarse? ¿Por que no eres capaz de sentir lo que yo siento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué diablos no puedo llorar? Siento la rabia, el llanto, el dolor y mis sentimientos ardiendo en mi garganta. Como el fondo de un volcán, todo fluye y se mezcla, palpitando con furia y esperando el momento de vomitar todo este dolor en una cruel explosión de lágrimas, llanto y dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis lágrimas se clavan en los parpados mientras la vista se nubla. No puedo pensar, no puedo actuar. Estoy paralizado, sin capacidad de reaccionar. Como tu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de tantas horas juntos. Después de todo lo que hemos pasado. Después de todo lo que me has dado. De lo que he hecho por ti. De lo que has hecho por mí. Después de devolverme la ilusión, después de tus miradas, de tus caricias y tus abrazos. Después de levantarme día tras día por tu sonrisa, por tu mirada, por tu voz, por ti…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de soñar contigo, y hacerme creer que los sueños se hacen realidad. Desapareces. Desapareces porque el miedo te impide ver la realidad. Porque el pasado te hace dudar; porque no entiendes el presente; porque te asusta el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelve a las miradas cómplices. Vuelve a los mensajes a medianoche. Vuelve al toque de buenos días. Al calor de un abrazo, a las conversaciones de madrugada, a las insinuaciones. Vuelve a tocarme, vuelve a ayudarme, vuelve a rozar mi corazón con tus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque me sienta traicionado, aunque necesite recomponer mi vida tras la última semana. Aunque hayas elegido. Aunque no lo hayas hecho. Aunque te ha haya fallado. Aunque me hayas fallado tu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No importa el dolor si vuelvo a verte sonreír. Si vuelves a hacerme la vida más fácil. ¿Recuerdas cuando hace días enmudecías mientras me escuchabas hablar? ¿Recuerdas la luz que podía ver en ti aquella noche?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Lo recuerdas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerda también que la vida es bella, pase lo que pase. Solo hay que tener ilusión, un sueño. Y luchar por él. Mi sueño ahora eres tú y no puedo creer que vaya a despertar y no estés aquí. Cuando por fin podíamos estar juntos, las dudas te asaltaron y te impiden ver la realidad. No tenías que tener miedo a estar conmigo. ¿Por qué temer lo que nunca ha fallado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no creas que ahora te haya fallado, porque soy humano, y como tal soy asquerosamente imperfecto. A veces uno dice cosas que no siente, o que significan algo que no tenía esa intención. ¿Merezco estar contigo? ¿Mereces tu estar conmigo? Sólo si te quedas lo sabremos. Y si no quieres arriesgarte; y si sigues cegada por el miedo y el pasado. Solo te pido que no te alejes mucho de mi, y que sigas al menos como hasta hace tiempo, acompañándome cuando te necesito, y llamándome cuando me necesites.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo necesito que me aclares la situación para poder recuperar nuestra vida. Necesito saberlo, necesito que me hables. Espero que me respondas, que vuelvas conmigo. Ahora que empezaba a intuir lo que se sentía a tu lado, FELICIDAD, no puedo dejarte escapar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres demasiado importante como para dejarte ir, mi dulce traidora.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12512347-112726295959326713?l=cronicas-insensato.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/feeds/112726295959326713/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=12512347&amp;postID=112726295959326713&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/112726295959326713'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/112726295959326713'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/2005/09/mi-dulce-traidora.html' title='MI DULCE TRAIDORA'/><author><name>Diego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10532778374480030996</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06000520864589129037'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12512347.post-112436994614192421</id><published>2005-08-18T13:56:00.000+01:00</published><updated>2005-08-18T13:59:06.143+01:00</updated><title type='text'>KRAKATOA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;I&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Era una de tantas noches. Las calles oscuras, solitarias cuando cae el sol, miraban sorprendidas a un individuo que vagaba bajo la tenue y parpadeante luz de las pocas farolas que aún permanecían intactas. La lluvia arreciaba con fuerza sobre los viejos edificios, amontonados uno al lado del otro: pequeños, sucios, simétricamente repugnantes. El sonido incesante de las miles de gotas que caían de un cielo amenazador estrellándose contra esta frustrante arquitectura era la única compañía de aquel hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquel hombre era yo. Solitario, una vez más, caminaba bajo el aguacero como si nada hubiera ocurrido, sin sospechar que lo acontecido minutos antes desembocaría en mi futura muerte…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había pasado unas horas en mi casa con una mujer que ya no me satisfacía, por lo que decidí abandonarla. El problema, quizá, fuera que ella estuviera enamorada de mí, pero el caso es que no le sentaron nada bien mis palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaban unos pocos minutos de medianoche cuando me decidí a decírselo. Tras recoger mi gabardina del suelo, y colocarla a los pies de la cama me dirigí a la mesa para servirme una copa de mi mejor whisky. Sandra estaba en la cama, tumbada, fumando su habitual cigarrillo y hablando con alguien por teléfono a pesar de que sabía perfectamente que me  ponía enfermo no saber con quién lo hacía. Hablaba continuamente con alguien y nunca me decía con quién, lo cual empezaba a mosquearme, y eso a ella le hacía sentirse mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá por ello no me importó interrumpir la conversación que ella mantenía medio cubierta por las revueltas sábanas de mi cama. Me sorprendí al ver cómo mis palabras fluían con insospechada naturalidad a la vez que me servía la primera copa de la noche. Dándole la espalda, con una frialdad que hasta a mi mismo me produjo escalofríos, le pedí que dejáramos de vernos porque su compañía no me llenaba lo suficiente y la quería demasiado para hacerle daño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mentiroso”, pensaba yo en silencio mientras escuchaba a Sandra despedirse del que yo intuía debía ser su desconocido amante. “Si no sabes nada de ella”. Yo continuaba buscando excusas en mi cabeza para lo que estaba haciendo. “Simplemente la has utilizado para pasar algunas noches y dar envidia a todos esos babosos del “Krakatoa” que matarían por una mujer así. ¿Qué coño te importaba a ti esta tía? El moreno que tanto te gustaba de su piel había desaparecido con el tiempo, quizá por culpa de esta fría y deprimente ciudad.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sólo sabía su nombre y que aquella mirada de pasionales ojos color miel que tanto me gustaba había dejado paso a una melancólica mirada de tristes destellos de frialdad  y pinceladas de verde esperanza; la mirada de alguien que no ama ni su propia vida. Como yo, sólo que yo sí amo mi vida. A la que nunca había amado era a Sandra, y nunca la amaría. Nunca la había querido ni la había tratado de manera especial. Lo único que yo sentía por aquella atractiva joven era un irrefrenable deseo sexual; tan solo la deseaba, pero me importaba una mierda lo que le pasara. Y ahora ya ni en la cama me daba lo que necesitaba. Pero no quería ser un cerdo, al fin y al cabo las mujeres tienen corazón, aunque en ocasiones sea de hielo. Por eso no quería decirle todo lo que os cuento a vosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero antes de terminar mis devaneos mentales, volví a la tierra. Sandra llevaba un rato chillándome y yo seguía dándole la espalda, lugar que de pronto sintió cómo se estrellaba el cigarrillo que la mujer que estaba en mi cama sacaba de sus labios como yo la intentaba sacar a ella de mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas noté algo de ceniza caer por mi espalda, pero fue suficiente para girarme consciente de mi falta de respeto. Parece ser que ella también se había percatado de ese detalle, porque mientras yo me giraba analizando la frialdad de mis palabras, ella se levantó y se acercó a mí estirando hacia atrás su mano derecha con la que me devolvió a mi punto de inicio gracias a un tremendo manotazo en la mejilla derecha, provocando que la mitad de mi copa recién servida cayera sobre el suelo enmoquetado, a punto de manchar mi gabardina que luchaba por mantenerse al borde de la cama sin caer al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando quise reaccionar ya era demasiado tarde. Había alcanzado su navaja y se abalanzaba sobre mi espalda con la vengativa intención de clavármela sin compasión. Por suerte, mis reflejos evitaron una fatalidad y tan solo me rasgó unos centímetros con un corte bastante superficial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no podía quedarme parado viendo como  volvía a reunir fuerzas para atacarme de nuevo. Así que dejé la copa con el poco alcohol que no había derramado  en el encontronazo con la mujer, saqué mi revolver del cajón y le metí un balazo entre los dos ojos, justo encima de la nariz, fulminando su vida en el acto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando limpié los desperfectos ocasionados por el desafortunado incidente, envolví su cuerpo en una vieja manta, recogí su ropa, la bajé a la calle y la metí en el maletero. Después me acerqué hasta el río y allí, sorprendido una vez más ante mi frialdad y naturalidad ante lo ocurrido, tiré su cuerpo al agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Adiós Sandra.- Dije mientras pensaba que parecía tener experiencia en eso de lanzar cadáveres al río. Hasta que me di cuenta de que era la segunda víctima que tiraba al agua en lo que llevábamos de año y era… 14 de Febrero desde hacía casi una hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Vaya. Bonito día para matar a tu novia” me decía a mi mismo cuando las luces de un deportivo me deslumbraron mientras frenaba haciendo chillar sus neumáticos. Me cubrí la vista con los ojos, el coche aceleró derrapando y luego giró en dirección al centro. Apenas había recuperado de nuevo la vista tras el deslumbramiento cuando otro vehículo derrapó en la curva siguiendo al anterior. No quise darle mayor importancia, al fin y al cabo en esta ciudad es habitual ver este tipo de situaciones… y otras peores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero centrémonos en nuestra historia. Como decía al principio, la lluvia era ahora mi compañera.  Era una lluvia espesa, de esas que provocan una especie de cortina que mi cuerpo rasgaba con cada paso al frente. Había dejado el coche en un aparcamiento céntrico y me dirigía bajo el aguacero al “Krakatoa”, uno de mis locales preferidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuanto más me acercaba al lugar, más borrachos y peleas veía. Eran cerca de las dos de la madrugada del recién iniciado día de los enamorados. Repugnante fecha llena de corazoncitos y demás pijadas. Por suerte, si hay algo bueno en esta ciudad, a parte de las impresionantes mujeres, es un total desprecio por este tipo de fechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta ciudad, el amor es bastante pobre, mientras que el sexo es bastante rico en matices, sabores y olores. En esta ciudad, “justicia” es una palabra eliminada del diccionario, mientras que la principal es “venganza”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no se trata de venganzas por amor, ¡Que va! Se trata de venganzas por orgullo y por lo que algunos denominan, eufemísticamente, “honor”. Es una ciudad sin ley, una ciudad en la que la violencia llega a grados insospechados. La corrupción, la venganza, las drogas y el sexo están a la orden del día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin llegué al local, donde me esperaba, sin yo saberlo aún, la mujer que ese mismo día acabaría con mi vida…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12512347-112436994614192421?l=cronicas-insensato.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/feeds/112436994614192421/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=12512347&amp;postID=112436994614192421&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/112436994614192421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/112436994614192421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/2005/08/krakatoa.html' title='KRAKATOA'/><author><name>Diego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10532778374480030996</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06000520864589129037'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12512347.post-112436970892303848</id><published>2005-08-18T13:51:00.000+01:00</published><updated>2005-08-23T23:23:22.023+01:00</updated><title type='text'>KRAKATOA II</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;II&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La cola para entrar al local daba la vuelta al edificio, pero a mi me dejaron pasar sin esperar. Es lo que tiene haber salvado la vida de la hija del portero. Suerte que ese armario de uno noventa de estatura no se llegó a enterar de que me estuve acostando con su hija cuando a ésta aun le quedaban meses para cumplir los dieciocho. De haberlo sabido, no hubiera tenido problemas para entrar en el local. Sencillamente, no podría. Los pedazos de mi cuerpo se estarían pudriendo en las alcantarillas de la ciudad, acompañados por ratas y vagabundos; e incluso en algún irónico golpe del destino, quizá mis pedacitos se fundieran con el cuerpo sin vida de alguno de los cadáveres que yo también arrojé a las entrañas de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de rozar la treintena y de las múltiples horas de gimnasio que se reflejan en mis brazos, tantos años viviendo en esta ciudad no pasan en balde. Empiezan a marcarse unas pequeñas pero persistentes ojeras que intento disimular bajo mis gafas de sol incluso en noches como aquella, y unas arrugas que trato de ocultar entre las múltiples sombras que me brindan esas callejas atestadas de delincuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, resguardado de la lluvia por mi sobrero vaquero, con mi larga gabardina de cuero negro hasta los tobillos, mis gafas de sol de cristal oscuro y mi reputación de mujeriego, violento y vengativo, pero con un corazón capaz de obligarme a hacer las más increíbles locuras por una bonita mujer, llegué hasta la puerta del “Krakatoa”, le dediqué un saludo al portero llevando mi mano izquierda hasta el sombrero y éste me devolvió el saludo abriendo las puertas del local que me llevaría, a través de la muerte, a las celdas del infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero antes de todo aquello, ingenuo de mí, me creí a las puertas del paraíso. Un local abarrotado de gente pero sin llegar a agobiar; mujeres bailando sobre mesas llenas de bourbon, whisky y sobretodo mucho tequila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acerqué a la mesa de siempre, ocupada en aquel momento por un jovencito que babeaba como si fuera el primer desnudo que viera en su vida. Saludé a la bailarina, que había bailado para mi y mis colegas hace poco menos de un mes y ella se llevó a una de las salas privadas al joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedí lo de siempre, una botella de tequila y dos vasos. Sentando en mi sitio favorito, inspeccioné buscando una acompañante para aquella extraña noche de San Valentín. Tras dejar mi sombrero, mi gabardina y mis gafas de sol al cuidado de April, mi camarera favorita, mis ojos saltaban de una a otra bailarina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero las conocía a todas, y esa noche quería algo especial, algo nuevo, que me hiciera olvidar que acaba de tirar al río el cadáver de mi novia, a la que yo mismo asesiné porque la muy golfa había intentado matarme. Lo sé, me había portado como un cerdo con ella, pero ella no lo sabía. ¿Por qué matarme? ¿Acaso podría estar enamorada de mí? ¡Venga! En esta ciudad esa palabra no existe y no creo que nadie pueda ser capaz de inventarla por mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, no tardé en olvidar todo aquello. Tras observar a todas las bailarinas, llamé a April, que me recomendó que esperara a conocer a su nuevo fichaje. Una jovencita de 21 años que perdía aquella noche la virginidad como stripper. Se llamaba Valentine, y había llegado a la ciudad hacía unos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curioso ante la novedad esperé impaciente a que saliera a escena. Tan solo un par de tequilas después. El escenario principal se iluminó mientras los demás fundían en negro. Algunas de las bailarinas se dejaban querer por los magnates de la ciudad, otras preferían montárselo entre ellas para el delirio de algunos de los asistentes y otras simplemente se iban al lavabo a ponerse ciegas a cualquier tipo de mierda que pudieran esnifar por la nariz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en cuanto un enorme foco proyectó en el escenario una “V” con una potente luz roja, todas las miradas se clavaron en la deslumbrante letra. Era el estreno de Valentine, sin duda. Pronto apareció una esbelta figura femenina. Llevaba el pelo recogido en una pequeña coleta. La sombra auguraba un cuerpo joven, sensual y virginal, pero sus movimientos marcaban seguridad y destilaban sensualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzó la música. Ella empezó a moverse arqueando su cuerpo y proyectando la sombra de sus pechos, que se intuían redondeados, de talla pequeña pero arrebatadoramente sugerentes; movía su pequeña cintura haciendo círculos, flexionando y estirando sus piernas. Por fin salió del anonimato de la “V” para mostrarse en todo su esplendor: Joven, con una piel morena de playa que evidenciaba sus raíces latinas. Mientras se acercaba a los focos que la iluminaban de cuerpo entero, se deshizo de la coleta para mostrarnos un cabello largo y rubio, con mechas oscuras que caían por su espalda y que balanceaba con suaves movimientos de cabeza; sin poder distinguir la naturalidad o no de su pelo me fijé en su cara inocente y joven, trazos suaves, nariz recta pero algo marcada; labios rosados de grosor perfecto: fino el superior y algo mas grueso y con una pequeña hendidura que “dividía” por el centro en dos arrebatadoras fracciones el inferior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos, que según los focos que la iluminaran parecían marrones o verdes, miraban con una fuerza como yo nunca había visto; su mirada denotaba cierto nerviosismo al principio, pero a medida que los hombres la animaban con sus gritos ella crecía en auto confianza, y su mirada joven, virginal, pero impetuosa, se paseaba por todos los presentes haciendo estremecer incluso a las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero cuando cruzó su mirada con la mía hubo algo que la sobresaltó y que me hizo palidecer. Había algo familiar en esa mirada; algo familiar pero en absoluto dulce o cariñoso. Había algo en su nerviosa seguridad que me distrajo unos segundos del impresionante baile de la joven. Era como si ya la conociera, pero pronto no tuve interés en esas sensaciones, pues se desprendió de su chaleco quedando con una pequeña camiseta blanca ajustada a su provocativa figura. Se sentó, siempre sensual, sobre una silla del escenario, estiró las piernas, arqueó su cuerpo sacando pecho y en un nada disimulado homenaje a Flashdance, tiró de una correa que derramó litros de agua sobre ella provocando los aplausos de la platea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahí no terminó la cosa, porque empapada y chorreando agua aún, me miró y me sacó la lengua mientras me derretía con una de esas miradas de niña mala y juguetona que algunas mujeres saben poner para nuestro delirio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era evidente que April le había hablado de mí. Sin dejar de mirarme, se levantó y continuó bailando sobre el escenario mientras se desnudaba, pronto perdí sus ojos. Intentando ver su cuerpo desnudo, mis ojos se perdieron entre los juegos que las luces del local entablaban con su figura dejando solo intuir sus pechos una vez se deshizo de la empapada camiseta y sin dejar ver nada más allá que la sombra de su figura desnuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había sido tremendamente provocador, más que cualquier desnudo de los vistos hasta aquel momento en el local. Y gracias a mis contactos, tan solo un par de minutos después de la actuación, mientras apuraba mi cuarto vaso de tequila de la noche, April se me acercó con Valentine de la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos dejó a solas y empezamos a hablar y a beber. Su voz era dulce pero fuerte a la vez, su mirada, desde cerca y cara a cara era tierna y cariñosa, pero sucia y morbosa. Sus movimientos denotaban ramalazos de desconfianza y temor. Pero aun así acabó bailando para mí en una sala privada. Horas después, y tras matar las ultimas gotas de mi botella de tequila, recogí a Valentine en la trasera del local. La lluvia persistía y nos subimos a mi coche que conduje bajo los efectos del alcohol en una de mis tantas imprudencias que sabía que algún día acabarían con mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomamos algo en otros bares algo más tranquilos y después cogió ella el volante para llevarme a su casa. No podía explicar qué era, pero algo en ella me resultaba extraño y familiar a la vez, y ella lo notaba, su mirada insegura denotaba similares devaneos mentales a los míos, hasta que, en algún punto de la noche, perdí la memoria y más tarde el conocimiento; tal vez las dos a la vez.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12512347-112436970892303848?l=cronicas-insensato.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/feeds/112436970892303848/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=12512347&amp;postID=112436970892303848&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/112436970892303848'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/112436970892303848'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/2005/08/krakatoa-ii.html' title='KRAKATOA II'/><author><name>Diego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10532778374480030996</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06000520864589129037'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12512347.post-112436935123093544</id><published>2005-08-18T13:42:00.000+01:00</published><updated>2005-08-18T13:49:11.246+01:00</updated><title type='text'>KRAKATOA  III</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días- Escuché retumbando en mi abotargada cabeza. En la oscuridad volví a escuchar aquella sensual y joven voz que recordaba del “Krakatoa”. - Vamos cariño, abre los ojos, hace un día precioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco abrí los ojos mientras se acostumbraban a la luz y se formaba ante mí una forma morrón verdosa que terminaron siendo los arrebatadores ojos de la stripper:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenos días Valentine- Dije yo con voz cortada y rasgada por la resaca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi nombre real es Sara, -respondió ella- Te lo dije anoche mientras lo hacíamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué? – Respondí sorprendido.&lt;br /&gt;-¡Vamos cariño! ¡Ha sido increíble! Jamás me habían hecho sentir así… ¿Tanto Tequila tomaste que no eres capaz de recordarlo?&lt;br /&gt;-Pues… - Sus palabras masacraban mis neuronas, algunas de las cuales aun vomitaban la resaca del alcohol…- Si, claro que sí, estaba bromeando.&lt;br /&gt;-Genial. -Contestó ella- Creí que me habías olvidado… Igual que hiciste con mi hermana mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrí mis ojos de par en par. Tenía esos ojazos marrones clavados en mí. ¡Coño! Ahora entendía ese sentimiento al verme en el “Krakatoa”, esa familiaridad durante toda la noche: era la hermana de Sandra. Intenté levantarme pero Sara me había atado a la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La miré a los ojos sin saber que hacer, asustado e indefenso. Estaba a merced de una desconocida a cuya hermana había asesinado la noche anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sorprendido?- Dijo ella sonriendo y ahorcándome con la mirada. – Vas a pagar por lo que le hiciste a mi hermana, capullo engreído. Vas a reunirte con ella, en el fondo del río, y ojalá que tú te pudras antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero como diablos sabes que he sido yo? No tienes pruebas, nadie me vio… -Pregunté colapsado por la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A no? - Su mirada era más aterradora a cada palabra: adiós a la inocencia, a la sensualidad y la virginidad. Ahora solo había rabia, dolor y una incontenible sed de venganza. Tal vez fueran los efectos de la resaca, pero durante algunos segundos creí ver autenticas llamaradas en sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás seguro de que nadie te vio? Porque creo que alguien te deslumbró en el río con su deportivo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había sido ella, pero no pudo ver el cadáver, ¡estaba envuelto! ¿Cómo había podido saberlo entonces? Fue un puñetero segundo, y ya había lanzado el cuerpo. Poco a poco aquello se volvía más complicado y extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te preguntarás como pude averiguarlo, ¿verdad? –Prosiguió Sara- Anoche, poco después de hacerlo y de que te durmieras como un bebé, intenté hablar con mi hermana por teléfono. Hablamos a todas horas y tenía que saber qué había pasado con el capullo de su novio, porque la última vez que había hablado con ella, me tuvo que colgar porque le había dicho que no quería seguir viéndola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vaya… Después de todo, el desconocido amante de Sandra no era nadie más que su hermana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cuando me dio la primera señal el móvil, empecé a escuchar la musiquilla que mi hermana tenía como tono. El sonido venía del bolsillo de tu gabardina, en el que Sandra había guardado su móvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero…?– No podía creerlo. -¿Cuándo metió su móvil en mi bolsillo? -Y entonces recordé que le había dado la espalda mientras ella colgaba el teléfono, tiempo suficiente para dejar caer el móvil en el bolsillo de mi gabardina que dejé a los pies de la cama. Había cavado mi propia tumba y no tardaría en pudrirme en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tu mataste a mi hermana - Dijo ella sacando una navaja idéntica a la utilizada por su hermana- Así que ya sabes lo que viene ahora... -Dirigió la cuchilla a mi cuello. Se acercó a mis labios y me besó. Justo cuando noté su lengua entrar en mi boca, noté el filo de la navaja rasgando mi cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sorprendido ante aquella demostración de morbosidad, noté como la sangre fluía por mi cuello empapando mi pecho con litros de mi vida. Sara se incorporó, sonrió y me sacó la lengua como durante su baile en el local, con la misma juguetona mirada que me lanzó tras empaparse de agua en el escenario. Mientras tanto, mis ojos comenzaban a cerrarse y mi vida se apagaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esta es mi historia. Aquí me tenéis: a punto de morir desangrado horas después de asesinar a mi novia. Si he de ser sincero, la muerte no me asusta, lo que me aterra es no volver a sentir la euforia del alcohol, el sabor de una mujer ni el inconfundible olor a tierra mojada tras las lluvias de la ciudad. No volveré al “Krakatoa”, no volveré a ver un cuerpo desnudo ni a sentir un beso de falso amor. No volveré a vivir, no volveré a respirar, y todo, porque mi novia no me satisfacía. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;Bonito día para morir es el Catorce de Febrero.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12512347-112436935123093544?l=cronicas-insensato.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/feeds/112436935123093544/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=12512347&amp;postID=112436935123093544&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/112436935123093544'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/112436935123093544'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/2005/08/krakatoa-iii.html' title='KRAKATOA  III'/><author><name>Diego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10532778374480030996</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06000520864589129037'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12512347.post-111515665430296081</id><published>2005-05-03T22:38:00.000+01:00</published><updated>2005-05-03T22:44:14.306+01:00</updated><title type='text'>Coqueteando con la tentación (3)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Alguien dijo una vez: “La única forma de librarse de la tentación es caer en ella”. Para alguien como la locura racional, con ese espíritu loco incandescente en su corazón, la veracidad de esa frase es casi absoluta. Para alguien tan débil ante la carne; para alguien que coquetea con el riesgo, el morbo y el pecado; para un espíritu que ansía salirse del camino, romper las reglas, dejarse caer en los placeres más indecentes. Para alguien, en definitiva, instintivo, pasional, casi irracional, la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella, aunque ello suponga riesgos. Es más, el riesgo aumenta el morbo y la excitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para alguien así, es extremadamente complicado no caer en al tentación. Y más, si uno puede perderse en las morenas curvas de su piel; más aún si uno puedo derretirse ante el calor de su mirada, ante la lujuria que reside en sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos… Cuánta pasión y sufrimiento esconden en su interior. ¿Cómo es posible que albergue tanta fuerza en una sola mirada? Tanto amor, tanto cariño en sus caricias. Probarla es la perdición. No puedes probarla y permanecer impasible. Atrapa tu mente, tu corazón, y los zarandea como si de una coctelera se tratara hasta hacerte perder el control. Sus besos son suaves, apasionados, románticos, salvajes, y hasta adictivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni volcanes ni tempestades, no hay nada más brutalmente desestabilizador que su mirada. Si a ésta le sumamos una sensual sonrisa, obtenemos la encarnación del más tórrido de los pecados capitales: la lujuria. He aquí la sexual tentación de un cuerpo proporcionado; el ardiente deseo de fundirse en su interior; la representación carnal del más dulce de los sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero yo, “locura racional”, he probado al fin la tentación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez fue ella la que me dijo que si llegara a probarla, repetiría. No se muy bien si bromeaba o hablaba en serio, lo cierto es que ahora que la he probado, quiero repetir. Necesito recuperar el sabor de sus labios. Pero no es tan fácil. La tentación juguetea de un lado a otro, sin saber muy bien qué es lo que necesita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tantas cosas han pasado; tan hondo ha llegado a caer su ánimo, que ahora la juguetona tentación es vencida por el Miedo: el miedo a volver a caer; el miedo a volver a llorar; el miedo a estancarse en el fango en el que cayó. Aún encuentra retazos del pasado adheridos a su corazón; aún intenta deshacerse del barro que se adhiere a su cuerpo y del que no consigue deshacerse. Demasiado sufrió la tentación con la razón; demasiado frescos permanecen aun los devaneos con la demencia en su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá por ello ahora titubea indecisa frente al vacío de la vida, como quien teme lanzarse antes de hacer “puenting”. Y por ello no alcanza a fundirse del todo con la locura en estado puro. Casi el desenfreno y la demencia se hacen con ella. Pero, quizá no estén hechas tentación y demencia la una para la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hacer entonces? Por un lado su pasado con la razón, por otro el juego de la demencia. Y entre medias yo. Ideal de la locura racional; ángel que perdió sus alas cuando probó el sabor de la tentación, cuando se dejó vencer por la encarnación de la lujuria. Su tacto, su olor, todo en ella es embriagador. Ansío sus caricias, sus besos, su cuerpo. Me consumo en las llamas del infierno de pasión que emana de su mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero sentir de nuevo el roce de su lengua caliente contra la mía. Quiero volver a sentir sus labios mezclarse con los míos. Quiero sentir su cuerpo sobre el mío. Quiero sentirla, aunque sea de nuevo en la oscuridad, aunque sea de nuevo en secreto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que sus labios desean los míos casi tanto como yo los suyos. Siendo así, os preguntareis por qué no nos unimos antes, y os responderé… Nuestros labios vacilantes se unieron al fin, pero no sin temor. Temor a perder la fuerte amistad que nos unía; temor ante las repercusiones que la relación pudiera causar en nuestro entorno. Temor, al fin, a perdernos el uno al otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora la tentación vaga sin rumbo. Yo, personificación de la locura racional, hastiado de que el temple de la razón, y la impredecible demencia me arrebataran mis más tórridos sueños, he decidido actuar. Nada me ata ahora: coqueteo con la tentación en cada oportunidad; deslizo mis labios sobre los suyos en la intimidad; acaricio sus manos cuando el tumulto nos oculta; le susurro al oído lo que su cuerpo empapado bajo la lluvia me hace sentir…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se muy bien qué opina ella de esto. No se si quiero saberlo. Tengo miedo a muchas cosas en la vida, pero lo que más temo es dejarla escapar, y no volver a sentir jamás lo que siento estando a su lado. Yo le puedo proporcionar ese estado de locura que ella necesita, pero con los límites que la razón marcaba. No se qué espacio ocuparé en su vida. En ese libro de la vida con miles de páginas que rellenar. En ese libro dividido en capítulos que no saben cuando terminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de ellos, el de la razón, pareció cerrarse con un punto final, que el tiempo ha convertido en una sucesión de puntos suspensivos; otro nuevo capítulo plagado de desproporcionadas juergas se abrió con la demencia, para finalizar con un punto, que no sabe muy bien si será final, o será seguido. Y ahora, ante un mar de páginas en blanco, se entreabre la puerta de un nuevo capitulo. El mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá la tentación perdone el sufrimiento y las perdidas de tiempo que la razón le ha proporcionado. Quizá no quiera abrir los oídos, para que no se cuelen los susurros que le dicen que la demencia, empapada cada sábado en alcohol, juega con ella para su deleite personal. Quizá, tampoco sea capaz de continuar un capítulo que se inició con un beso en la madrugada de jueves Santo, continuó con un largo masaje de domingo, y que poco a poco, fue creciendo en intensidad, hasta que algo de sidra y una noche de jueves, hicieron que yo dejara de coquetear con la tentación, para zambullirme en el sabor de sus labios, ante las celosas sospechas de la demencia y la razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá, solo quizá…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nadie en este momento podría deducir cuál será el nuevo capitulo que la pluma del tiempo escribirá con pulso inestable. Quizá escriba tórridas palabras bajo los brazos de la demencia; quizá guíe sus trazos con la suavidad de la razón; o incluso, quizá, sus palabras se escriban con la suavidad del fuego de ese punto intermedio que es la locura racional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿CONTINUARÁ? &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12512347-111515665430296081?l=cronicas-insensato.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/feeds/111515665430296081/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=12512347&amp;postID=111515665430296081&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/111515665430296081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/111515665430296081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/2005/05/coqueteando-con-la-tentacin-3.html' title='Coqueteando con la tentación (3)'/><author><name>Diego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10532778374480030996</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06000520864589129037'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12512347.post-111472377498738623</id><published>2005-04-28T22:20:00.000+01:00</published><updated>2005-04-28T22:29:34.993+01:00</updated><title type='text'>Coqueteando con la tentación (2)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La demencia había decidido lanzarse hacia la tentación. Las sacudidas fomentaron el caos en su cabeza. Se tambaleaba perdida en el limbo de las relaciones: la demencia le ofrecía todo lo que ella necesitaba ahora, lo que le pedía el cuerpo, pero su corazón pertenecía a la razón. Por su parte, la razón parecía no darse cuenta de lo que ocurría. Quizá confiaba demasiado en sus capacidades para saciar la sed de la tentación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegó un momento en que la tensión fue insoportable: la demencia declaraba sentirse profundamente enamorada de la tentación; ésta ansiaba libertad, placer, locura… Y la demencia se lo ofrecía en bandeja como un suculento manjar difícil de rechazar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La tentación fue en ese momento presa de su propia trampa. La tentación era tentada por la demencia, y ésta había ya sucumbido a los encantos de la primera. Sus encuentros aumentaron, aunque nunca habían sucumbido plenamente a sus instintos, respetando la casi desaparecida relación que aun mantenían tentación y razón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los rumores sobre la nueva relación llegaron a oídos de la razón. Y comenzó el descenso. Miradas de odio, comentarios a traición, indirectas demasiado directas. Todo era poco en aquella batalla. Los celos y la tensión viciaban el aire del lugar en el que se encontraran. Y finalmente, cuando la tentación estaba a punto de abandonar, la razón, consciente ya de lo que estaba ocurriendo y destrozada ante la caída que había sufrido al percatarse de la realidad, decidió acabar con la relación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Jamás sintió la tentación tanto odio, tanta rabia en la mirada de su ex compañero; las palabras que antes abrían su corazón, se le clavaban ahora abriendo múltiples heridas por todo su cuerpo. La tentación, desangrando su amor a través de las desgarradas llagas producidas por las palabras de la razón, aguantaba las lágrimas mientras se sentía morir por dentro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No hay palabras para describir el sentimiento de la tentación. Era extraño. Era ella la que quería dejarlo hacía tan solo unas horas, y ahora sus fuerzas flaqueaban, se vencía sobre su propio peso desbordada por un llanto difícil de consolar. Y fue la locura racional la que sostuvo a la tentación. Aguantó su llanto durante horas hasta que consiguió que se tranquilizara; y estuvo con ella en cada segundo que podía ofrecerle.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tras una larga semana, y cuando parecía que la tentación comenzaba a recobrar la sonrisa, cuando parecía que podía empezar a superar la ruptura, llegó lo peor. El mazazo final&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La razón, que había soportado la ruptura casi en soledad, se vio colapsada por algo que supera a todo lo anterior: la muerte de un ser demasiado cercano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No quiero profundizar en esta etapa, puesto que no resultaría ético explayarme en el dolor de una muerte. Solo es necesario citar estos acontecimientos por la repercusión física, anímica y emocional que sufrieron tanto la razón, como la tentación. Incluso la locura racional derramó varias lágrimas en esa época.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La historia continua con la tentación al borde de la depresión y la razón recluida en su familia. La locura racional les apoyaba a ambos, pero notaba en su interior que algo crecía&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No sabía muy bien de que se trataba. No sabía cómo definirlo. No podía dominarlo, pero ahí estaba. Como una astilla clavada en su mente; en algún lugar donde se reúnen sus deseos y pasiones; un lugar que la tentación había encendido hacía años; un lugar del que ahora emergían las más pasionales llamas del deseo y quizá, solo quizá, del amor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero no fue capaz de hacérselo saber a la tentación. Ésta atravesaba por un momento de debilidad que la demencia aprovechó. Tras varias acertadas jugadas, la tentación cayó presa de las maquinaciones de la demencia, que consiguió embaucar y engañar a la descontrolada tentación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La locura racionalizada, punto intermedio entre razón y demencia, y probablemente lo que de verdad necesita la tentación, se apartó y dejó actuar a la demencia, que decía estar enamorada de la tentación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La demencia consiguió lo que quería. Saboreó el cuerpo de la tentación que, entregada al placer recibido, apartaba poco a poco la mente de la razón. Entregó su voluptuoso cuerpo a las caricias de la demencia. Dejándose guiar por el movimiento de una lengua demente y juguetona.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tras varios oscuros encuentros entre ambos, donde el morbo y el deseo primaban sobre el más mínimo grado de raciocinio, la demencia comenzó un progresivo alejamiento de la tentación. Quizá asustado por los resultados, quizá orgulloso de su triunfo, la demencia reprimió el instinto sexual que la tentación despertaba en su interior. Empezó a alejarse de ella, al mismo tiempo que se acercaba a otras “tentaciones”.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En ese momento, cuando la amistad, unida a los celos, se implantaba entre ambos, la locura racional empezó a perder el control.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuara&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12512347-111472377498738623?l=cronicas-insensato.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/feeds/111472377498738623/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=12512347&amp;postID=111472377498738623&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/111472377498738623'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/111472377498738623'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/2005/04/coqueteando-con-la-tentacin-2.html' title='Coqueteando con la tentación (2)'/><author><name>Diego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10532778374480030996</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06000520864589129037'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12512347.post-111472315352388654</id><published>2005-04-28T22:14:00.000+01:00</published><updated>2005-04-28T22:19:13.526+01:00</updated><title type='text'>Coqueteando con la tentación (1)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A ti, por ser mi inspiración,&lt;br /&gt;mi musa, mi tentación…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;strong&gt;Ésta es una historia de amor, deseos, celos y sufrimiento. Una historia de sentimientos enfrentados; una historia de ocultas pasiones; una historia en torno a un único deseo: la tentación&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comienzan las clases en los institutos en torno al año 2000. La tentación entra en la clase. Quizá para muchos pase inadvertida, pero no para todos. Existía en aquella época un ente casi indescriptible: efervescentes hormonas, raciocinio bien implantado, cierto grado de locura a punto de explotar, necesidades insatisfechas… Todas y cada una de éstas características formaban un ente completo. El único que parecía percibir algo por aquellas pequeñas, pero tentadoras curvas que exhibía la tentación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo pasó. La tentación, con curvas cada día mejor proporcionadas y tras una larga temporada de juegos y coqueteos varios, inició una extraña, secreta, y aparentemente inestable relación con la razón. Eran viejos conocidos, pero la chispa surgió entonces. La tentación, que aparentaba un espíritu salvaje, juguetón e indomable, cayó en brazos de la entrañable y cariñosa razón. Fue el inicio de esta historia; de esta extraña historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, la tentación fraguó una sólida amistad con aquel heterogéneo conjunto de sentimientos; con ese ente de necesidades y pensamientos que comentaba hace unas líneas. La tentación no era consciente de lo que hacía sentir a aquella “locura racionalizada” en la que se estaba convirtiendo ese conjunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero eran tiempos complicados para los sentimientos. Las idas y venidas eran continuas. La tentación había quedado prendada de la razón, puesto que ésta le ofrecía un apoyo, una estabilidad, que nunca antes había sentido. El amor entre ambos era mutuo. A pesar de todo, pronto empezaron los problemas: citas a escondidas, cómplices miradas, tensión ante las primeras sospechas y toda una serie de características que hacían de la relación algo extraño y frustrante para la tentación. Pues era la razón la que imprimía el ritmo a la relación; un ritmo lento y monótono, pero estable y romántico a la vez. La relación avanzaba imparable, pero terminó por asentarse en la rutina. Y durante un tiempo les fue bien…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La razón, consciente siempre de sus actos, empezó a confiarse. Creía haber domado lo indomable. Y en parte, lo había conseguido. La razón sabía que la tentación era suya. Y de nadie más. Por ello, se erigió como líder de la relación hasta que, absorto en su plenitud, la razón perdió el rumbo. Pero nada era capaz de tambalear los fuertes cimientos que la razón había forjado en la tentación. Y durante un tiempo les fue bien…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, la “locura racional” inició su propia relación con el “amor exacerbado”; el amor llevado al límite, casi al fanatismo. En contra de todos, aquella relación prosperó. Forjaron una dependencia personal el uno del otro inquebrantable; casi dependían más entre sí que de la familia. Y durante un tiempo les fue bien…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos relaciones prosperaron, y aguantaron aproximadamente el mismo periodo de tiempo, aunque no siempre fueron paralelas. Podría decirse que la tentación y la locura racional modificaron su verdadera esencia para satisfacer a sus respectivas parejas. Y por un tiempo, aquello les fue bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero si avanzamos hasta el año 2004, asistimos al final de la relación que la “locura racional” mantenía con ese “amor exacerbado”. Acabaron mal, muy mal, después de mucho sufrimiento, suplantado con mucho cariño, y poco, demasiado poco roce…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que aunque sean muchos los que insisten en que el sexo no es lo más importante en una relación, la experiencia sentencia lo contrario. Por mucho que la “locura racional” respetara a su pareja, existían necesidades. Y si éstas no son satisfechas empieza a crearse un clima de tensión en el cuerpo bastante peligroso. Cuando se ama ciegamente, quizá pueda suplantarse el sexo con besos y abrazos, pero solo durante un tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la locura racional necesitaba más, mucho más del cuerpo que tenía entre las manos, y que no podía gozar. Se encontraba en una especie de prisión, de droga: Cada vez que la probaba necesitaba más para saciarse, pero se encontraba con las puertas de acceso al paraíso cerradas bajo llave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las mismas necesidades que martirizaban a la locura racional durante meses, incluso años, torturaban la mente de la tentación. Se supone que ella era tentadora, que la razón debería sucumbir ante ella. Se suponía que la razón debería caer en la tentación. Pero eso nunca ocurrió. Los problemas se acumulaban en la relación. Las grietas brotaban en la base desde hacía tiempo, pero siempre habían sido reparadas. Bueno, en realidad, los problemas persistían, pero eran enterrados y “olvidados”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que llegó el día en que la tentación reventó. Las cosas dejaron de ir bien. A partir del verano del 2004 los acontecimientos se precipitan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, la tentación empieza cansarse de la insípida y fría relación que mantiene con la razón. Ésta, cada segundo está más convencida de que la tentación es solo suya; cree también que siempre va a estar ahí para satisfacer sus necesidades. Si la razón quería algo, la tentación lo hacía en una innegable demostración de amor ciego. Pero eso está empezando a cambiar. La tentación no iba a aguantar mucho más. La tentación necesita vida, necesita dejarse llevar por los placeres, la locura… pero cuatro años de razón han mellado sus antes ilimitados instintos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y fue en ese momento, en ese preciso instante, resquebrajados ya los cimientos de la relación entre razón y tentación, cuando la demencia se cruzó en su camino como una enorme bola de demolición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La demencia sabía dónde atacar para hacer daño. Sabía que la resistencia no iba a ser fuerte. Y en un supuesto arrebato de amor, aunque más bien preso del morbo y la lujuria, la demencia comenzó a lanzarse contra los cimientos de la ya inestable relación. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Continuará... &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12512347-111472315352388654?l=cronicas-insensato.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/feeds/111472315352388654/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=12512347&amp;postID=111472315352388654&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/111472315352388654'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12512347/posts/default/111472315352388654'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicas-insensato.blogspot.com/2005/04/coqueteando-con-la-tentacin-1.html' title='Coqueteando con la tentación (1)'/><author><name>Diego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10532778374480030996</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06000520864589129037'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry></feed>